La Reserva Federal de Estados Unidos (FED), en su reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de marzo, mantuvo los tipos de interés sin cambios, en línea con las expectativas, entre el 3,50% y el 3,75%.
La decisión se tomó con una votación de 11 a 1, con Stephen Miran oponiéndose con una propuesta para una reducción de un cuarto de punto.
En sus declaraciones orales, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, mencionó la posibilidad de subir los tipos de interés debido al creciente riesgo de inflación tras un largo período, y afirmó que planea recortar los tipos de interés una vez en 2026 y otra en 2027.
Powell recalcó que es necesario un descenso de la inflación, en particular de la inflación de bienes provocada por los aranceles, antes de que se puedan reanudar las bajadas de los tipos de interés. “Si no vemos ese progreso, no habrá bajadas de los tipos de interés”, afirmó.
Tras estas declaraciones, los gigantes estadounidenses Goldman Sachs y Morgan Stanley revisaron la fecha prevista para el primer recorte de los tipos de interés.
En consecuencia, Morgan Stanley modificó sus previsiones de recortes de tipos de interés, pasando de junio y septiembre a septiembre y diciembre.
Goldman Sachs también modificó su pronóstico de recorte de tipos de interés, pasando de junio a septiembre.
La principal razón esgrimida para la revisión de las previsiones fue la creciente incertidumbre de la Reserva Federal con respecto a los conflictos en Oriente Medio.
Esto supone un importante retraso de tres meses en comparación con las previsiones anteriores de junio y septiembre, a la luz de la evolución de los acontecimientos económicos.
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