Nick Timiraos, periodista conocido por sus estrechos vínculos con la Reserva Federal, escribió que los debates en el seno de la Reserva Federal sobre la trayectoria de los tipos de interés han llegado a un punto de inflexión crítico.
En consecuencia, los funcionarios ahora no están debatiendo cuándo comenzarán las bajadas de los tipos de interés, sino bajo qué condiciones podrían ser necesarios nuevos aumentos de los tipos de interés.
El comunicado emitido tras la última reunión de política monetaria marcó un cambio significativo en el lenguaje comunicativo de la Reserva Federal. La presidenta de la Reserva Federal de Dallas, Lorie Logan, la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack, y el presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Neel Kashkari, se opusieron formalmente a mantener la afirmación de que “el siguiente paso probablemente será una bajada de los tipos de interés”. Esto se consideró una divergencia inusual en la historia de la Reserva Federal.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, cuyo mandato está por terminar, reconoció en un comunicado posterior a la reunión que se habían producido “intensos debates” en el seno del comité. Si bien afirmó que no habían retirado por completo la recomendación por motivos de procedimiento, Powell indicó explícitamente que la postura de la Fed había pasado de una posición moderada a una más neutral. Asimismo, afirmó que los argumentos de los miembros disidentes eran “totalmente válidos”. Estas declaraciones sugieren que la Fed se está alejando gradualmente de las señales de recortes de tipos de interés y está adoptando una estrategia de “esperar y ver”.
El factor clave detrás de este cambio de política es la conmoción en los mercados energéticos. En particular, la interrupción del suministro debido al cierre de facto del Estrecho de Ormuz ha intensificado la preocupación de que los precios de la energía se mantengan altos durante un período prolongado. Según los expertos, esta situación representa no solo un aumento temporal de precios, sino también un riesgo estructural que podría elevar las expectativas generales de inflación.
El presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Kashkari, destacó este escenario en su reciente discurso, señalando que si el Bósforo no se reabre pronto, las subidas de tipos de interés podrían volver a estar sobre la mesa. Según Kashkari, si bien estas medidas podrían debilitar el mercado laboral, la lucha contra la inflación seguirá siendo una prioridad.
Por otro lado, el ex economista de la Reserva Federal, William English, criticó la postura política actual, afirmando que mantener los tipos de interés estables mientras aumenta la inflación equivale a una “flexibilización pasiva” y no es sostenible a largo plazo.
La última vez que se presentó un desafío de esta magnitud a la declaración de política monetaria fue en septiembre de 2020. Se prevé que los debates actuales se intensifiquen bajo la presidencia de Kevin Warsh, quien asumirá el cargo de presidente de la Reserva Federal a mediados de mayo. La primera reunión de la Reserva Federal tras la finalización del mandato de Powell será una prueba crucial para la dirección de la política monetaria.
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