Amanda Fischer, ex jefa de gabinete del ex presidente de la SEC Gary Gensler, ha criticado duramente el acuerdo de la institución con Tron (TRX) y el empresario de criptomonedas Justin Sun.
Fischer argumentó que, si bien la SEC tenía pruebas contundentes contra Sun y las empresas de criptomonedas, el acuerdo fue mucho más suave de lo esperado. Según Fischer, dado el alcance y la gravedad de las acusaciones de fraude contra Sun, el acuerdo fue esencialmente una “medida para salvar las apariencias y salvar a la empresa”.
Fischer declaró que el juez que presidía el caso no debería haber aceptado este acuerdo y solicitó al Congreso de Estados Unidos que iniciara una investigación sobre el proceso de toma de decisiones de la SEC. Según Fischer, esta medida de la agencia plantea serias dudas sobre las prácticas del regulador en el sector de las criptomonedas.
Una parte importante de las críticas se centra en la cuestión de la coherencia regulatoria. Fischer afirmó que el consenso alcanzado concluyó que el token TRON es una oferta de valor, pero que esta evaluación contradice la retirada previa de demandas por parte de la SEC contra algunos proyectos de criptomonedas. Según Fischer, si TRON se considera un valor, es necesario explicar claramente por qué otros proyectos de tokens con estructuras similares se evalúan de forma diferente.
Fischer también argumentó que la SEC no pudo explicar de forma consistente esta distinción en el marco de la Prueba Howey. Según él, el enfoque del regulador da la impresión de una evaluación basada más en la presión política y pública sobre actores específicos que en un marco legal claro.
*Esto no constituye un consejo de inversión.


