A medida que el proceso de transición de liderazgo en la Reserva Federal entra en una fase crítica, todas las miradas están puestas en la histórica decisión que deberá tomar el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
El mandato de Powell finaliza el 15 de mayo, y la principal incógnita no es si dimitirá, sino si conservará su puesto en la junta directiva.
El anuncio del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el archivo de la investigación penal contra Powell añadió un nuevo giro al proceso. El senador republicano Thom Tillis declaró haber recibido garantías de que la investigación había concluido, allanando así el camino para la confirmación en el Senado de Kevin Warsh, quien se espera que suceda a Powell. Este hecho refuerza la posibilidad de que Warsh asuma el cargo antes de que finalice el mandato de Powell.
Sin embargo, la decisión más crucial que enfrenta Powell sigue sin estar clara. Si bien la gran mayoría de los presidentes de la Reserva Federal abandonan la junta de gobernadores al finalizar sus mandatos, aún no se sabe con certeza si Powell conservará su puesto en la junta, un cargo que podría ocupar hasta 2028. Powell declaró anteriormente que tal decisión requeriría que la investigación concluyera de forma “completa y transparente”. Los acontecimientos recientes no han disipado por completo la duda de si se ha cumplido esta condición.
Por otro lado, el fiscal general interino Todd Blanche declaró que algunos aspectos de la investigación aún están bajo revisión, en particular la auditoría en curso de los costos de renovación del edificio de la Reserva Federal. Esto complica aún más el proceso de toma de decisiones de Powell.
Si Powell abandonara definitivamente su cargo, el presidente estadounidense Donald Trump tendría la oportunidad de nombrar a otro miembro para la junta de gobernadores de la Reserva Federal. Esto se considera un acontecimiento significativo que podría alterar el equilibrio de poder actual. Por otro lado, la permanencia de Powell podría interpretarse como una garantía para la independencia de la Reserva Federal, al mantener el equilibrio político en la junta.
Los expertos señalan que la decisión de Powell no es solo una preferencia personal, sino también una cuestión de equilibrio institucional. Si bien algunos economistas argumentan que la salida de Powell sería más beneficiosa para que Warsh pudiera guiar las políticas de la Reserva Federal tras asumir el cargo, otros creen que su permanencia aumentaría la resistencia de la Reserva Federal a la presión política.
Si bien se sabe que Powell desea regresar a la vida privada tras sus casi 14 años de carrera en la Reserva Federal, el clima político actual complica esta decisión. Además, existen opiniones que sugieren que su salida podría legitimar indirectamente la creciente presión política a la que se ha enfrentado recientemente.
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