El presidente estadounidense Donald Trump anunció que Irán ha solicitado la reapertura del estrecho de Ormuz mientras continúan las negociaciones para poner fin a la guerra en curso con ese país.
Esta demanda, que surge en medio de dos meses de conflicto que han perturbado gravemente el suministro energético mundial, está siendo observada de cerca por los mercados y los círculos diplomáticos.
Trump afirmó que desea que Irán levante el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos, y añadió que Teherán pretende abrir la vía marítima, fundamental para el transporte de petróleo y gas natural, “lo antes posible”. El presidente estadounidense también describió la situación actual de Irán como un “estado de colapso” y afirmó que existe incertidumbre respecto al liderazgo en el país.
El gobierno de Washington ha presentado una nueva propuesta para poner fin a la guerra que comenzó el 28 de febrero con los ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra Irán. Se sabe que Estados Unidos intenta restringir los ingresos petroleros iraníes bloqueando el tráfico marítimo hacia los puertos iraníes, mientras que Irán ha mantenido prácticamente cerrado el estrecho de Ormuz. Teherán ha declarado reiteradamente que no abrirá el estrecho a menos que se levante el bloqueo.
Según fuentes cercanas al proceso de mediación, se espera que Irán presente un plan de paz revisado en los próximos días. Este plan podría incluir un acuerdo provisional que contemple la reapertura del estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento del bloqueo estadounidense. Sin embargo, es improbable que Washington acepte el deseo de Irán de mantener parcialmente el control del estrecho.
Por otro lado, la administración estadounidense afirma que los desacuerdos dentro de la estructura de liderazgo de Irán son una de las razones del estancamiento diplomático. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que la oferta de Irán era mejor de lo esperado, pero cuestionó si la parte que la formuló tenía la autoridad suficiente.
El impacto de estos acontecimientos se está sintiendo con fuerza en los mercados energéticos. El precio del crudo Brent superó los 111 dólares por barril, con un incremento de aproximadamente el 6% semanal. El prolongado proceso de negociación, que aumenta la probabilidad de que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado, está intensificando la presión sobre los precios.
El impacto global de la guerra no se limitó solo a los precios. Los Emiratos Árabes Unidos anunciaron su sorpresiva retirada de la OPEP. Esta decisión se considera un duro golpe tanto para el cártel como para su líder, Arabia Saudita. El ministro de Energía de los EAU, Suhail Al Mazrouei, declaró que el mercado ya presentaba una oferta limitada y que, dadas las circunstancias actuales, se requería mayor flexibilidad.
*Esto no constituye asesoramiento de inversión.