Tras la fuerte caída de los mercados de criptomonedas, el economista Alex Krüger publicó una evaluación exhaustiva de las razones detrás del reciente retroceso.
Krüger argumentó que la pérdida de impulso del mercado no se debió a un solo factor, sino más bien a una combinación de elementos estructurales y macroeconómicos.
Según Krüger, el proceso comenzó con una fuerte liquidación, que describió como la “masacre del 10 de octubre”. A esto le siguió un período de gran euforia, que sustituyó al optimismo excesivo generado por el modelo de los “Tesoros de Activos Digitales (DAT)” (estrategias para mantener criptoactivos en los balances de las empresas), lo que debilitó el mercado. Además, la reversión de algunos flujos de fondos a gran escala tras la acusación del Departamento de Justicia de EE. UU. contra Prince Group, con sede en Camboya, también ejerció presión sobre la liquidez.
Krüger argumentó que no debe ignorarse el reciente auge del debate sobre la computación cuántica, afirmando que este riesgo es real. También afirmó que las enormes oportunidades que ofrece la inteligencia artificial están desviando capital, talento e incluso capacidad de minería de las criptomonedas, lo que genera un importante coste de oportunidad.
Krüger afirmó que la creciente percepción de Bitcoin como un “activo estadounidense” también está afectando la dinámica de la demanda, señalando que los inversores chinos, que desempeñaron un papel importante en el auge de los mercados de materias primas, muestran menos interés en las criptomonedas que antes. Además, argumentó que el creciente dominio de los inversores institucionales y las finanzas tradicionales en el mercado ha llevado a las criptomonedas a alejarse de su identidad tecnológica “cypherpunk” y rebelde, transformándose en un instrumento centrado en los ETF. Concluyó que las criptomonedas ya no son “un espacio para marginados y genios”, sino un elemento más en las carteras de los planes de jubilación 401k.
Krüger también afirmó que los riesgos políticos asociados con Donald Trump y la incertidumbre que podría generar un posible cambio de administración demócrata también están presionando los precios. Además, afirmó que ha habido una falta de innovación, especialmente en la era post-hiperlíquida, y que el colapso del auge de las memecoins en el ecosistema de Solana ha dañado la confianza de los inversores.
El exceso de oferta en el mercado también fue uno de los principales problemas que Krüger destacó. Citando datos de CoinMarketCap que muestran que el número de criptomonedas monitoreadas ha alcanzado los 29,91 millones, el economista afirmó que gran parte de los tokens del top 200 están sobrevalorados y sus gráficos técnicos han mostrado fallas desde hace tiempo. También argumentó que el lanzamiento constante de nuevos tokens suele provocar fuertes caídas tras breves repuntes, de los que solo los inversores internos suelen beneficiarse.
Según Krüger, el debilitamiento de la narrativa del “oro digital” y las fuertes caídas en algunas categorías de acciones, como las de software, también han reducido el apetito en el mercado de criptomonedas. Señaló que, en este entorno, se observan ventas más agresivas con cada subida, mientras que el apetito por comprar en los mínimos se ha debilitado significativamente.
En el ámbito macroeconómico, Krüger señaló que la candidatura de Kevin Warsh creó un nuevo punto de inflexión en el mercado, afirmando que debido a que Warsh es un defensor de balances pequeños, las expectativas de flexibilización cuantitativa (QE) y control de la curva de rendimiento (YCC) se han dejado de lado y, en cambio, las preocupaciones sobre el ajuste cuantitativo (QT) han pasado al primer plano.
*Esto no constituye un consejo de inversión.


