En El Salvador, el uso de Bitcoin para las compras diarias ha disminuido significativamente. La experiencia compartida por Jon Atack, desarrollador de Bitcoin Core residente en el país, pone de manifiesto el declive del uso de la criptomoneda como medio de pago.
Atack quería pagar su comida con Bitcoin en un restaurante de El Zonte, también conocido como “Bitcoin Beach”, que se ha convertido en un símbolo del uso de Bitcoin. Los empleados del restaurante comentaron que el pago de Atack fue la única transacción con Bitcoin que el establecimiento había realizado en todo el mes. También señalaron que los pagos con tarjeta eran mucho más frecuentes que los pagos con Bitcoin para las compras cotidianas.
Los expertos atribuyen el declive del uso comercial de Bitcoin en el país a varios factores. El principal es la estrategia “HODL” (mantener el Bitcoin a largo plazo), cada vez más popular entre los inversores. En esta estrategia, Bitcoin se considera una reserva de valor a largo plazo, en lugar de un método de pago para los gastos diarios. La alta volatilidad del precio de Bitcoin también contribuye a la reticencia de consumidores y empresas a utilizar criptomonedas para pagos.
El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en reconocer el Bitcoin como moneda oficial en 2021. Sin embargo, algunas regulaciones relativas a la aceptación del Bitcoin se modificaron tras un acuerdo de préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Según la nueva normativa, aceptar pagos con Bitcoin es ahora voluntario para las empresas, en lugar de obligatorio. Este cambio ha generado preocupación, ya que podría reducir aún más el uso de Bitcoin en el comercio diario del país.
Si bien el gobierno salvadoreño sigue apoyando el uso de Bitcoin y el ecosistema de activos digitales, datos recientes muestran una brecha significativa entre la adopción de criptomonedas como vehículo de inversión y su uso como método de pago cotidiano. Los analistas afirman que, para que Bitcoin se convierta en un método de pago generalizado, es necesaria la estabilidad de precios y un aumento en los hábitos de gasto entre los usuarios.
*Esto no constituye asesoramiento de inversión.


